Nunca lo vio venir. Una camioneta de una tonelada se saltó un semáforo en rojo y embistió su utilitario en un cruce, destruyendo su coche — y sus planes — en un instante. El accidente de «Amy» le causó lesiones devastadoras, múltiples cirugías y, finalmente, la pérdida de una pierna que no pudo salvarse. Al dolor se sumó la realidad de las consecuencias legales. Sabía que no podía afrontarlo sola, así que llamó a un abogado de lesiones personales.
Determinar la Culpa
Un abogado de lesiones personales conoce la ley y los elementos necesarios para demostrar sus daños — y la cuestión más importante es demostrar que el demandado tuvo la culpa. En un caso como el de Amy, la culpa (también llamada responsabilidad) es más sencilla de establecer que en muchos otros: su abogado determinó que la responsabilidad recaía exclusivamente en el otro conductor. Eso le permitió negociar un acuerdo con la aseguradora del conductor culpable y ahorrarle a Amy las exigencias de un juicio. La única cuestión pendiente era el importe de sus daños.
Los Daños en una Reclamación por Lesiones
Las pérdidas que sufre una persona por un accidente se denominan «daños». Un accidente grave puede sumar decenas de miles de dólares en facturas médicas — pero eso es solo una parte del cuadro. Los daños suelen incluir también:
- Pérdida de ingresos por no poder trabajar
- Daños materiales a su vehículo y otros bienes
- Dolor y sufrimiento
- Angustia mental y sufrimiento emocional
- Oportunidad perdida — recuperable si puede demostrar una oportunidad de negocio perdida
- Pérdida de consorcio — la pérdida de amor y compañía si un ser querido fallece, y los daños que corresponden a un cónyuge cuando la relación se ve afectada por la incapacidad de la pareja lesionada para compartir tareas, actividades e intimidad
Acuerdo frente a Demanda
Consultar a un abogado de lesiones personales no significa automáticamente que su caso vaya a juicio. Un abogado con experiencia es también un negociador hábil — en el caso de Amy, su abogado negoció con la aseguradora un acuerdo que la compensó por todos sus daños sin necesidad de demanda. No todos los casos pueden resolverse sin juicio, pero muchos sí.
Una lesión grave puede arrasar su vida como un tornado: su salud, su trabajo, sus finanzas, sus relaciones. Con un acuerdo bien negociado puede empezar a reconstruir y recuperar la calma perdida.
