Desde el comienzo del siglo XXI hemos visto cómo la tecnología transforma no solo nuestra forma de vivir, sino también la de hacer negocios — y el derecho no es inmune. Al adoptar nuevas herramientas, los abogados pueden cambiar la manera de presentar argumentos y captar a los jurados con pruebas y experiencias interactivas. Así están cambiando ya los litigios algunas tecnologías emergentes.
Presentación Electrónica de Escritos
En su avance hacia el papel cero, los tribunales permiten ya que demandantes y abogados presenten documentos mediante envío electrónico «e-filing», lo que hace los procedimientos mucho más eficientes — sobre todo para quienes no pueden acudir fácilmente al juzgado. Los sistemas más recientes muestran el caso como una línea temporal, desde su apertura hasta el instante exacto en que se incorporó cada documento o declaración, y algunos admiten enlaces internos: al leer una actualización que menciona la «prueba F», el abogado puede abrir esa declaración jurada directamente en lugar de rebuscar entre cajas de documentos. Eso libera energía para la estrategia y la exposición.
Tecnología Blockchain
Blockchain — un libro mayor digital descentralizado de transacciones entre pares — tiene usos prácticos en el derecho, sobre todo porque admite «contratos inteligentes» cuyos términos se ejecutan automáticamente. Eso lo hace útil para establecer relaciones contractuales de «baja confianza», cuando una parte teme que la otra no quiera o no pueda cumplir.
Imagine que la Parte A contrata a la Parte B para tres tareas, pagadas a medida que se completan. La Parte A vincula su entidad financiera a un contrato blockchain; los fondos quedan apartados (así la Parte B no corre riesgo de impago) y la información va cifrada (así la Parte A tampoco corre riesgo). Cada tarea se vincula a una condición verificable digitalmente — la carga de un archivo, una transacción ERP, un documento presentado en un servidor — y una vez cumplida, es el propio contrato, no una persona, quien la verifica y paga a la Parte B. Como el contrato vive en una base de datos distribuida y resistente a manipulaciones, no hay archivo que perder o borrar, y la capacidad de cometer fraude cambiando los términos es mínima.
Impresión 3D
Una impresora 3D construye formas complejas extruyendo plástico fundido capa a capa a partir de un diseño asistido por ordenador. A primera vista puede no parecer algo jurídico, pero supone una gran ventaja para los abogados que llevan casos de lesiones personales, agresiones o accidentes de tráfico — casos que dependen del tipo y el alcance de las lesiones. Un modelo tangible transmite la gravedad mucho mejor que las fotos posteriores y los relatos: a partir de una tomografía o una resonancia, un abogado puede imprimir un modelo 3D de un hueso roto para examinarlo y manipularlo en la sala, o un modelo del propio accidente.
Realidad Virtual
La realidad virtual crea experiencias simuladas del mundo real y permite al usuario visualizar momentos que de otro modo serían inalcanzables. Al defender un caso, un abogado podría recrear el incidente en el lugar exacto donde ocurrió, ofreciendo al jurado una perspectiva mucho más inmersiva. Algún día, los jurados podrán ser «transportados» a la escena para ver de primera mano cómo se produjeron supuestamente los hechos.
Presencia por Vídeo
La videollamada es cada vez más común en la fase previa al litigio y, progresivamente, en la sala. Algunos estados permiten ya que la videoconferencia sustituya la comparecencia personal para notarios; algunos abogados asisten a inspecciones en remoto o incorporan peritos especializados de fuera del estado. La ventaja es evidente — menores costes de viaje y más flexibilidad para elegir perito — con la salvedad de que un perito físicamente presente sigue resultando más creíble para un jurado. En el futuro podríamos ver comparecencias «en directo» por videoconferencia sustituyendo a la seca declaración grabada; un testigo en directo, aunque sea por vídeo, es más dinámico y responde mejor a las preguntas que surgen en el juicio.
Lo Que Está por Venir
A medida que la tecnología avance, las salas seguirán cambiando — la sala de 2050 no se parecerá en nada a la de hoy. Puede que incluso veamos jurados físicos sustituidos por jurados que «inician sesión» con acceso a herramientas que ahora solo empezamos a diseñar. Es un momento apasionante para ser abogado, y estar al tanto de las nuevas tecnologías — y adoptarlas — es crítico para construir una práctica exitosa.
