La Fundación AAA para la Seguridad Vial realizó un estudio sobre las distracciones más comunes al volante — el tipo que desvía la atención del conductor y puede provocar un accidente de tráfico. Los participantes realizaron varias tareas en tres entornos: sin conducir, conduciendo en un simulador, y conduciendo realmente.
Los resultados, clasificados de menos a más distractivos, son los siguientes:
-
Escuchar la radioRiesgo mínimo
Un conductor normalmente selecciona una emisora, ajusta el volumen, y comienza a conducir. Incluso tararear o cantar resultó mínimamente distractivo y no representó un riesgo significativo.
-
Escuchar un audiolibroRiesgo mínimo
Al igual que la radio, conducir mientras se escucha un audiolibro fue mínimamente distractivo y no representó un riesgo significativo.
-
Hablar con pasajerosRiesgo moderado
Se ve todos los días. Curiosamente, a los conductores del estudio no se les permitió girar la cabeza ni usar gestos con las manos — y aun con esas restricciones, hablar mientras se conduce presentó un riesgo moderado de distracción.
-
Teléfono móvil de manoRiesgo moderado
A pesar de que hablar por teléfono es una de las principales causas de accidentes y víctimas mortales, sigue siendo una de las cosas más comunes que hacemos al volante. Más de 10 estados y el Distrito de Columbia han prohibido el uso del teléfono de mano al conducir. Constituye un riesgo moderado.
-
Teléfono móvil manos libresRiesgo moderado
¿No sujetar físicamente el teléfono marca la diferencia? Sorprendentemente, no. Un estudio del Highway Loss Data Institute mostró prácticamente ninguna diferencia en distracción entre el uso de mano y manos libres. Cualquier uso del teléfono presenta un riesgo moderado.
-
Dispositivos de dictado de vozMayor riesgo
Un paso por encima de hablar manos libres, usar el dictado de voz para enviar un correo o mensaje de texto, publicar en redes sociales, y actividades similares es inherentemente peligroso — el mayor riesgo de todos. Desvía su atención de la conducción para concentrarse en lo que dice, y luego mira la pantalla para verificar que se transcribió correctamente: la receta perfecta para un accidente.
