Lo que dices tras un accidente de coche puede tener consecuencias duraderas. Tanto si estás en el lugar del siniestro como hablando con un perito del seguro, tus palabras pueden tergiversarse para reducir o denegar tu reclamación. Aunque intentes ser educado o servicial, una frase equivocada puede costarte miles de euros.
1. “Lo siento”
Puede que te parezca lo correcto, pero no te disculpes, ni siquiera casualmente. Una disculpa puede interpretarse como una admisión de culpa, aunque no hayas causado el accidente. Las compañías de seguros y los abogados de la parte contraria utilizarán cualquier declaración que suene a admisión para trasladarte a ti la responsabilidad. En Georgia, si te declaran culpable en un 50% o más, no puedes reclamar daños y perjuicios (O.C.G.A. 51-12-33). Así que, en lugar de disculparte, comprueba si todo el mundo está bien y espera a que llegue la policía. Limítate a los hechos y evita las declaraciones emocionales.
2. “No estoy herido” o “Me encuentro bien”.
Nunca digas que no estás herido en el lugar del accidente. Lesiones como el latigazo cervical, las conmociones cerebrales o los traumatismos internos pueden tardar horas -o incluso días- en aparecer. Decir que estás bien puede ser utilizado en tu contra más adelante, cuando intentes presentar una reclamación médica. Acude al médico en un plazo de 24 horas para proteger tanto tu salud como tu caso. Si retrasas el tratamiento, las aseguradoras pueden alegar que tus lesiones no están relacionadas con el accidente.
3. “Fue culpa mía”
La culpa es una determinación legal, no algo que se decida en el lugar del accidente. Quizá creas que ibas un poco rápido o que no viste al otro coche, pero eso no significa que causaras el accidente. Puede haber otros factores contribuyentes, como que el otro conductor enviara mensajes de texto o se saltara un semáforo en rojo. Deja que se desarrolle la investigación. Aunque los hechos acaben demostrando una culpa parcial, la norma de negligencia comparativa de Georgia podría permitirte recuperar los daños si tu culpa es inferior al 50%.
4. “No creo que necesite un abogado”
A los peritos de seguros les encanta oír esto. Puede que actúen amistosamente, pero no están de tu parte. Su trabajo es llegar a un acuerdo por la menor cantidad posible. Decir que no necesitas ayuda legal les dice que no estás preparado para luchar por lo que te mereces. Un abogado experto en accidentes de tráfico puede ayudarte a conocer tus derechos, conservar pruebas cruciales y negociar un acuerdo justo que incluya todas tus pérdidas, no sólo las facturas médicas.
5. “Sí, haré una declaración grabada”
Las compañías de seguros suelen pedir una declaración grabada, pero no estás obligado a hacerla. Cualquier cosa que digas puede sacarse de contexto y utilizarse para desacreditar tu reclamación. Si estás nervioso o inseguro sobre qué decir, incluso una pequeña incoherencia puede perjudicar tu caso. Consulta siempre con un abogado antes de hacer cualquier declaración formal a la compañía de seguros.
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